En defensa de la Ilustración

En defensa de la Ilustración

Steven Pinker, psicólogo experimental, profesor en Harvard, MIT y Stanford y considerado una de las 100 personas más influyentes según la revista Time, se lanza en este su décimo libro a defender en estos tiempos turbulentos una visión optimista del progreso. Se ha convertido rápidamente en un best-seller y Bill Gates lo ha calificado como su “nuevo libro favorito de todos los tiempos”.

Pinker hace en el libro un repaso de la condición humana actual. Sin dejar de reconocer los retos a los que nos enfrentamos, nos insta a mirar más allá de los titulares alarmistas para demostrar que nuestra época es, en realidad, la mejor de la historia para vivir. Durante casi quinientas páginas, ancla sólidamente su análisis en multitud de datos, estudios y gráficos y va desmontando una a una las percepciones más negativas de aspectos tan distintos como la calidad de vida, la ecología, la violencia, la desigualdad o la felicidad.

Más allá del análisis de los datos, Pinker argumenta que este progreso sin precedentes no se ha producido por casualidad, sino gracias a los valores que cristalizaron en la Ilustración y que impulsaron grandes avances en el conocimiento, la ciencia y la sociedad. “La Ilustración ha funcionado” es la gran idea detrás de este libro.

Pero también es una llamada a la acción. No debemos bajar la guardia. A pesar de que hoy en día estos principios los damos por garantizados, es necesario defenderlos de los ataques que últimamente están recibiendo desde distintos sectores y movimientos de la sociedad.

La obra está dividida en tres grandes partes:

Ilustración

En la primera (“Ilustración”) Pinker repasa los ideales construidos durante esta época (razón, ciencia, humanismo, paz y esperanza en el progreso) y argumenta cómo estos ideales ayudan a combatir la tendencia universal al caos, que está anclada en la física más profunda (entropía) y que afecta a todos los seres vivos.

Progreso

En la segunda parte (“Progreso”) comienza lamentando que los sesgos en los medios de comunicación y en la manera en que las personas percibimos la realidad hacen que aunque “el mundo ha progresado espectacularmente en cada parámetro del bienestar humano… casi nadie lo sabe”.

A continuación, durante casi trescientas páginas, repasa cada uno de estos parámetros para visualizar el avance realizado.

Algunos ejemplos:

La esperanza de vida en Europa a mediados del S. XVIII era de 35 años. Actualmente, la media mundial está en los 71 años (82 en España). El espectacular descenso de la mortalidad infantil no es la única causa. Independientemente de la edad, las personas vivimos más que nuestros antecesores. Las mejoras en medicina y sanidad han evitado la muerte temprana de millones de personas.

A pesar del temor expresado a finales del S. XVIII por Thomas Malthus de que la producción de alimentos no sería capaz de soportar el crecimiento de la población, las mejoras en los cultivos, los fertilizantes y demás tecnologías dedicadas a la alimentación han logrado que las calorías consumidas por persona haya mejorado también espectacularmente y que las escasas hambrunas actuales sean debidas a problemas políticos y a guerras más que a nuestra capacidad de producir alimentos.

El mundo también se está haciendo más rico. En los doscientos últimos años la pobreza extrema ha pasado de afectar al 90% de la población mundial a solo el 10%. Y aunque la desigualdad se ha incrementado en los países occidentales, Pinker considera que este fenómeno es menos relevante que la reducción de la pobreza que está beneficiando a todos los países.

Sobre el medio ambiente, Pinker defiende que a medida que los países se hacen más ricos estos tienen más cuidado de su entorno. No es casualidad que el “Environmental Performance Index” muestre mejoras en 178 de los 180 países que analiza.

Caso aparte es el cambio climático. Aunque hay una reducción en las emisiones mundiales de CO2 que lo causan, esta necesita acelerarse para impedir los efectos más perjudiciales. Aquí Pinker condiciona su optimismo a que prevalezcan los valores de la Ilustración, de los que Trump precisamente no hizo gala al retirarse del Acuerdo de Paris.

Respecto a la violencia y la seguridad física, a pesar de lo que transmiten las noticias, también mejoran los indicadores. Por una parte, el número de guerras en el mundo se ha reducido drásticamente. Al mismo tiempo, el número de personas asesinadas o muertas por accidente también ha disminuido notablemente (incluyendo las muertes por accidente de trabajo).

Igualmente, el número de países con regímenes democráticos, el respeto a los derechos humanos y la igualdad de derechos no ha hecho más que aumentar en el mundo.

Incluso algo tan subjetivo y difuso como “la felicidad” muestra niveles altos de satisfacción y mejora constante en prácticamente todo el mundo. Es muy significativo que en 45 de los 52 países de la World Values Survey, la felicidad se haya incrementado. Las tasas de suicidio también se han reducido sensiblemente.

Razón, ciencia y humanismo

El libro concluye con una tercera parte (“Razón, ciencia y humanismo”) en la que Pinker defiende los ideales de la Ilustración, frente a los argumentos procedentes de los populismos autoritarios, fundamentalistas religiosos, y también de los que él considera “sorprendentes enemigos” entre los que cuenta algunos intelectuales.

Referencia

Edición en Español (2018): Pinker, Steven. “En defensa de la Ilustración. Por la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso”. Ediciones Paidós (Grupo Planeta). ISBN: 9788449334627

Edición en Inglés (2018): Pinker, Steven. “Enlightment Now: The Case for Reason, Science, Humanism and Progress”. (Ed. Allen Lane) . ISBN: 0525427570

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