La formación, ¿online o cara a cara?

Una profesional de los recursos humanos me preguntaba hace poco qué evidencia tenemos de la efectividad de la formación online comparada con la formación presencial. Desde mi experiencia como profesora en una universidad virtual tengo mi opinión, pero lo cierto es que hasta ahora no me había preocupado por conocer las evidencias disponibles, y aproveché la oportunidad para lanzarme de lleno a ello.

Buscando la evidencia científica disponible, encontré un buen meta-análisis del año 2013 que analizaba los resultados de 45 estudios sobre el tema y llegaba a las siguientes conclusiones:

  • La formación online (combinando formatos puros online con formatos blended) en promedio produce un mejor aprendizaje que el aprendizaje basado únicamente en formación cara a cara. Pero (y es un gran pero) cuando se usan los mismos materiales (recursos de aprendizaje, textos…) y la misma aproximación pedagógica en la formación online que en la cara a cara, esta ventaja disminuye (aunque no desaparece). Eso quiere decir que la metodología es fundamental para garantizar un buen aprendizaje, no tanto el canal (online, blended o cara a cara) en que esa metodología se desenvuelve.
  • Dentro de la formación online, hay aspectos relevantes que influyen en la eficacia de la formación. Hay evidencia de que los enfoques pedagógicos basados en la interactividad (el aprendizaje del contenido emerge a medida que los estudiantes interactúan entre ellos) y en la exposición pautada de contenidos (sea mediante texto, vídeos, conferencias) son más eficaces que los que dan total autonomía al estudiante para que aprenda y realice los ejercicios a su ritmo. También hay pruebas de que incluir comunicación sincrónica con los compañeros NO mejora la eficacia.
  • Los formatos blended dan mejor resultado que los formatos puros online. Dado que en los formatos blended suele dedicarse más tiempo al aprendizaje y que hay una mayor variedad de actividades de aprendizaje y más interacción entre estudiantes que en los formatos puramente online, es posible que este efecto se deba a estas características, y no al “hecho blended” en si. Igual que en el punto uno, lo importante es aplicar buena pedagogía.

La limitación de este meta-análisis es que los estudios cuyos resultados sintetiza se centraban en contextos de educación formal (pre universitarios, universitarios y postgrados), pero no incluye estudios sobre formación corporativa, por lo que no podemos estar seguros de que estas conclusiones valgan para este otro contexto. De todos modos, creo que las conclusiones que obtenemos son relevantes para todos:

  • La formación online, y en particular la blended, proporciona mejor aprendizaje que la presencial.
  • La metodología es clave: aumenta el tiempo dedicado al aprendizaje, la variedad de actividades y la interacción, y mejorarás el aprendizaje, sea cual sea el soporte que elijas (online, blended o presencial).
  • En formatos online: no te preocupes por añadir sincronía, potencia el aprendizaje en interacción con los demás y pauta el ritmo al que se van siguiendo los contenidos.

Referencia:

Means, B.; Toyama, Y.; Murphy, R.; Baki, M. (2013) The Effectiveness of Online and Blended Learning: A Meta-Analysis of the Empirical Literature. Teachers College Record, 115(3): 1-47.

Imagen: Marco Klapper bajo licencia Creative Commons

Eva Rimbau is Lecturer in HR and Member of the Academic Committee for the Doctoral Programme in Information and Knowledge Society at University Oberta de Catalunya, and member of the Scientific Council of Future for Work Institute.

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Eva Rimbau