Formación corporativa: del CD a Spotify

El aprendizaje ha dejado de ser un “aderezo deseable” que busca mejorar la eficiencia de las personas en unos “trabajos para toda la vida”, o enriquecer la oferta de valor a los empleados (el famoso employer branding), para convertirse en uno de los platos principales del menú: una cuestión imprescindible para la supervivencia de las empresas. Algunos incluso defienden que en la economía de la creatividad y el conocimiento aprender es el trabajo en sí mismo, tanto a nivel individual como de organización. En este entorno, la manera de ofrecer y gestionar la formación corporativa necesitaba transformarse para adaptarse a un mundo saturado de información accesible en cualquier lugar o momento, y también a unos usuarios acostumbrados en su vida privada a consumir contenidos en múltiples formatos y que esperan una experiencia a la altura del siglo XXI.

Este cambio de paradigma está revolucionando las áreas de formación de las empresas que pasan de dedicarse a diseñar y gestionar planes de formación rígidos a convertirse en “curadores” de contenido procedente del exterior de la organización y guardianes de la experiencia de aprendizaje.

Los empleados, por su parte, pasan de ser asistentes pasivos a unos cursos poco adaptados a sus necesidades reales a convertirse en protagonistas activos de su propio aprendizaje, incluso a producir contenido para sus compañeros.

Plataformas como Degreed, surgida en 2012, permiten implementar en la práctica esta nueva manera de entender el aprendizaje, en la que los empleados acceden según su propio criterio a miles de contenidos en distintos formatos (artículos, podcasts, charlas TED, MOOCs, etc.), de la misma manera que consumen en casa música o vídeos, mientras que los responsables de las compañías pueden definir objetivos y obtener una gran variedad de datos sobre la actividad de los usuarios. Una filosofía hacia la que están reorientando su oferta muchos otros proveedores como Cornerstone (el líder mundial en sistemas de gestión de la formación) o el propio LinkedIn.

Y estamos sólo al principio: del mismo modo que en las plataformas de consumo, el uso de tecnología de inteligencia artificial permite un nivel de personalización imposible de conseguir hasta ahora, como el logrado por el sistema “Your Learning” de IBM que es capaz de adaptar la oferta de formación a las preferencias, objetivos y carrera profesional de cada uno de sus miles de empleados.

En resumen, si los cursos del plan de formación anual que las empresas tradicionalmente ofrecían a sus empleados los comparamos con CDs, ha llegado la hora de pasar página y darles acceso a un Spotify de contenidos ilimitados para convertirlos en verdaderos protagonistas de su aprendizaje.

 

Imagen John Ward bajo licencia Creative Commons

Un artículo de
Jordi Serrano