¿Cómo andas de curiosidad?

El Foro Económico Mundial considera la curiosidad una de las “cualidades de carácter” clave para el siglo XXI. Los headhunters prestan mucha atención a este atributo cuando seleccionan directivos. Parece que esta nueva competencia ha venido para quedarse pero, ¿qué significa “curiosidad” en un contexto de trabajo y por qué es tan necesaria hoy?

Es importante entender de dónde venimos. Durante una gran parte de la historia la curiosidad estuvo mal vista. Se entendía bien como cotilleo o directamente como un peligro ya que las personas curiosas se planteaban preguntas incómodas sobre un mundo que se entendía suficientemente explicado por las autoridades políticas y religiosas de la época. Pero eso cambió con la revolución científica del siglo XVII que otorgó permiso para tener “hambre de conocimiento” y favoreció una explosión de innovación que ha llegado hasta hoy.

Este tipo de curiosidad asociada al deseo de aprender (curiosidad epistémica) es especialmente importante en un momento en que las organizaciones se focalizan en su adaptabilidad e innovación y donde “hacer el mismo trabajo toda la vida” cada vez es menos una opción.

Los estudios sobre la curiosidad en el mundo del trabajo son relativamente recientes, pero ya muestran la vinculación entre esta cualidad y el desempeño en los puestos de trabajo actuales, especialmente en aquellos que requieren una elevada capacidad de aprendizaje. También muestran una correlación con la capacidad de innovación e incluso con la adaptación a los cambios (Mussel, 2012).

El informe Curiosity Report, impulsado por Merck en 2015, y que contó con la participación de más de 3.000 empleados en Estados Unidos, China y Alemania, aporta algunos resultados interesantes, como que únicamente un 20% de los encuestados se considera curioso, o que las personas curiosas tienen más probabilidad de sentirse satisfechas con su trabajo.

Para los profesionales de RR.HH., muchas veces acusados de no participar en la estrategia de sus organizaciones y de no mirar más allá de su especialidad en un momento en que se les demanda aplicar más ciencia y datos a su disciplina, la curiosidad también es una característica deseable. Por ejemplo, CIPD, una de las principales asociaciones profesionales en el campo, incluye “ser curioso” (curious) entre los ocho comportamientos clave de los profesionales de esta función.

Para acabar, si te apetece ayudarnos a entender cómo andan de curiosidad los trabajadores y las empresas españolas, puedes completar este cuestionario que hemos diseñado para este fin.

 

Imagen Midiman bajo licencia Creative Commons.

Un artículo de
Jordi Serrano